Una de mis obsesiones cuando aún no levantaba dos palmos del
suelo era saber donde llevaban algunos caminos del entorno en el que me
movía. Tenía en mente al menos dos. El primero partía de las traseras de
la casa en la que vivíamos y tan sólo conocía de él unos pocos de
metros hasta unas matas de moras. El segundo, partía de la era de Santa
Cruz de la Sierra, justo detrás de una pequeña cruz (a mí se me antojaba
enorme) y de ese camino tan solo me llamaba la atención el misterio que
envuelve todo lo desconocido. La sensación debía ser parecida a la que
se tenía hace unos siglos, cuando se pensaba que la tierra era plana y
que existía el fin del mundo (con cascada y todo).
Con algo más de edad y ya con permiso materno, pude saber que el
camino trasero a mi casa era el que lleva al convento de San Joaquín,
edificio religioso del tipo "cruz latina" de los frailes agustinos
recoletos fundado en el siglo XVII y del que he oído a mi padre comentar
que se eligió el lugar de construcción por existir cerca un pozo del
que manaba "agua milagrosa". En la actualidad se encuentra en estado de
ruina y la última vez que visité el interior se utilizaba como pajar por
lo que poco a poco va perdiendo lustre aunque visto desde la autovía,
parece conservar el esplendor que durante el siglo XVII debió tener y
que a finales de siglo y aprovechando la primera guerra carlista fue
parcialmente destruido por los habitantes de la localidad como venganza a
la poca ayuda que para con el pueblo habían tenido los frailes, más
preocupados de las amistades de quienes en aquella época contaban con
poder y dinero.
Si seguimos el camino del convento hacía arriba y tras coger uno
de los senderos que desde allí parten, llegaremos a la Sierra de San
Gregorio, una de las rutas que en esta web se incluyen y que muchos de
los grupos senderistas extremeños tienen marcada en sus calendarios
anuales para realizar por las buenas sensaciones que su recorrido
transmite ya que es un lugar cargado de imágenes y patrimonio.
Dejando a un lado mi fijación por el camino, hace bastante
tiempo, tuve la fortuna de cruzarme con los GPS, aparatos con los que en
pocos años nos hemos familiarizado y que para muchos de los objetivos
que pretendo con esta página han resultado fundamentales puesto que de
no ser así, nunca habría tenido la osadía de recorrer la geografía
extremeña con la seguridad de volver al sitio del que había partido, sin
tener que enviar una petición de ayuda y sin la necesidad de contar con
el mecenas de turno para poder conocer los numerosos parajes y las
hermosas vistas con las que contamos en nuestra singular geografía.
La generalización de estos aparatos (fundamentalmente los
específicos para el campo) y sobre todo, la posibilidad de programar mis
recorridos ayudado por los mapas georeferenciados (Topohispania) del
amigo "Sin Renkor" (que como el autor del Lazarillo permanece en el
anonimato), ha permitido lanzarme hace más de un lustro a la feliz labor
de conocer la multitud de caminos, senderos y veredas que surcan y
comunican los pueblos extremeños. De igual forma, la multitud de vías
pecuarias que en tiempos de La Mesta recorrían como arterias todos los
pueblos con la finalidad de permitir el tránsito de ganado a los
fértiles pastos del norte peninsular, ha permitido en la actualidad
contar con una red de vías de tránsito de manera que es difícil
encontrar un pueblo en el que no podamos dar un paseo disfrutando sin
peligro de las excelencias del campo extremeño.
Cuando en la actualidad cruzo algún pueblo y encuentro aún a
algunas personas jugándose el tipo en sus paseos por la carretera (las
rutas del colesterol), me pregunto si no será mucho más interesante para
el pueblo arreglar alguno de los caminos vecinales con los que a buen
seguro cuenta para favorecer el paseo.
Otra de los motivos que me ha animado a la elaboración de esta
página, ha sido el creciente aumento en la práctica del senderismo. En
la actualidad, no existe un pueblo en Extremadura en el que no haya una
asociación de senderistas y que cuando el tiempo lo permite, se "eche"
al campo como forma de llenar su espacio de ocio. Y según va pasando el
tiempo, va creciendo exponencialmente tanto el número de asociaciones,
como el de practicantes del senderismo.
Para poder recorrer Extremadura, he realizado una división en 29
comarcas naturales que he considerado resaltar y en ellas he incluido a
las localidades que se aproximaban por paisaje, tradiciones, o
simplemente cercanía y que casi en su totalidad corresponde a las
divisiones que se establecieron para optar a fondos europeos.
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